domingo, 15 de abril de 2012

Caso clínico (2)


...el caso es que esto a mi me suena de algo...pensaba en mis adentros.

- ¿Hace algo fuera de lo habitual en su vida diaria?- le pregunto- Me refiero a si realiza alguna actividad, ejercicio, alguna dieta, si toma algún medicamento que quizás se le haya podido pasar contar.

-Ya le he dicho que no -contesta- No fumo, no bebo, duermo 8 horas al día, hago ejercicio todos los días. Voy al trabajo y vuelvo a casa a quedarme con los peques para que mi mujer pueda ir a trabajar unas horas por la tarde. Hago deporte de forma regular...

-(Inmaculado curriculum, pensé) Entonces no se nos escapa nada... a veces hacer cosas sanas de forma insana también es malo. ¿Sus ejercicios son muy excesivos, en el trabajo está en contacto con productos químicos, come mucha grasa o  muchas proteínas?

-No- contesta con una convicción desalentadora.

-Ha dicho que no bebe alcohol, que solamente bebe agua y tónica. Agua y tónica...tónica... ¿Cuánta tónica toma? Pregunto, como si hubiera visto una luz en un día lóbrego...

-4-6 botellines al día...


La quinina es un compuesto (un alcaloide) que durante muchos años se ha empleado para tratar la malaria. Curiosamente, se emplea como potenciador del sabor de la tónica; de hecho le confiere el típico sabor amargo. A dosis "pequeñas" es prácticamente inocuo, pero tomar tónica a "altas dosis" como en este caso puede causar toxicidad por quinina, siendo uno de los efectos secundarios el tinnitus que este hombre aquejaba.

La Resonancia Magnética fue normal, y los síntomas desaparecieron tras unas 2 semanas sin tomar tónica.

Qué importante es escuchar a la gente. Espero que os haya gustado

jueves, 12 de abril de 2012

Caso clínico (1)


Varón 29 años. 187 cms, 80 kilos. Sano sanísimo. Deportista habitual (dice que corre maratones con cierta frecuencia). No fuma, no bebe (agua y tónica, nada más). No toma medicamentos (algún ibuprofeno ocasional). En su historia no hay registradas ni enfermedades ni operaciones, ni ingresos... nada de nada....hasta ahora.
Desde hace dos meses aqueja un cuadro de tinnitus, esto es, sensación de ruido continuo en su oído derecho, la misma sensación que se puede tener cuando te entra agua en los oídos y no consigues que salga.
Lo han visto los otorrinolaringólogos, los neurólogos y hasta los psiquiatras en este mes. Todas las exploraciones físicas son normales, las radiografías y los análisis son perfectos, el TAC cerebral también...

Es tanto su malestar y la sensación de que se va a volver loco en cualquier momento que le han solicitado una resonancia magnética cerebral.
Lo conocí hace unas semanas antes de entrar en el aparato de resonancia. Aunque normalmente no se hace así en gente adulta, nos han pedido que lo sedemos a causa de su nerviosismo.

Leo su historia antes, hablo con él y creo que doy con la solución...

¿Qué pensáis que le pasa?

miércoles, 11 de abril de 2012

El antenista


7,30 de la mañana, visita a la habitación de María para comprobar que en su estudio preoperatorio está todo en orden.
- Buenos días María, ¿cómo está?
-Bien, un poco nerviosa. Oiga, ¿es usted el antenista?- me espeta.
-El antenista...
-El que me va a poner la anestesia- contesta.
-Ah sí, eso sí. Yo soy SU antenista.
-¿Qué anestesia me va a poner?
-Dado su caso, la mejor opción es realizarle una anestesia "de cintura para abajo".
-Mire Usted doctor antenista -dice-... la última vez que me pincharon en la espalda me subió un dolor que me provenía de arriba de los remos y me bajó por toda la rabadilla hasta la pezuña, y desde entonces tengo una flojera en la cuncusilla que no se me termina de quitar. Si puede ser me gustaría que me duerma entera.

(Ojiplático)... - No se preocupe, veremos qué podemos hacer...

Creo que lo primero será buscar un diccionario Manchego-Español


viernes, 6 de abril de 2012

La maleta


Ellos han estado a mi lado desde que me acuerdo. No ha habido un sólo segundo de mi vida en que no haya tenido la necesidad de tenerlos cerca, de abrazarlos, de contarles mis problemas o de decirles lo mucho que les quiero. Creo que no ha habido un instante en sus vidas en que no les haya pasado lo mismo.

Sacrificio, coraje, trabajo, insomnio, determinación, pasión, cariño, amor... me quedo corto de adjetivos, no hay palabra creada para describirlos.

Gracias a los dos por TODO, que ha sido mucho. Gracias a los dos por lo que me habéis dado y por lo que espero que os quede por darme. Gracias, papá y mamá, porque puedo decir que hasta ahora he tenido una vida FELIZ, y os debo casi todo a vosotros (no os enfadéis el resto ;-) )

Ahora que tengo la maleta hecha con buena parte de mis ahorros materiales, dejo sin embargo casi todo lo que soy en la casa que en breve me detendré a mirar desde el retrovisor.

La puerta siempre va a estar abierta, lo sé. Y espero que siempre sea así.

GRACIAS

miércoles, 21 de marzo de 2012

El retraso

El camino que te lleva al punto en el que ahora te encuentras está lleno de un compendio de decisiones, avatares, casualidades (algunas no tan casuales) que en su conjunto han hecho que tú estés aquí, y no dos centímetros más allá.

Puede ser que no nos terminemos de dar cuenta de todas esas cosas; en otras ocasiones oímos eso de "si hubiera hecho esto y no lo otro..." bueno, ahora que has hecho esto, y no lo otro, no hay motivos para arrepentirse, sino razones para aprender.

Algunos enfermos llegan a nuestra consulta, a nuestro quirófano, a nuestra vida por un cúmulo de decisiones que en ocasiones son buenas, aunque otras no. El llegar a un quirófano no quiere decir que las decisiones hasta ese momento hayan sido malas, aunque tampoco significa lo contrario: simplemente es el punto en el que estás, no tiene por qué ser en el que vas a acabar.

Hace unos días "mi invitado" fue un chico que venía a intervenirse de una fractura en un dedo de la mano. No tendría nada en especial si no fuera por la historia que lo envolvía: desde primera hora de la mañana sentía que llegaba tarde a todo, llegó tarde a clase por dormirse, salió tarde de clase por un examen, llegó tarde a comer, salió tarde hacia las clases de inglés que empezaban por la tarde... se detuvo a comprar la revista que le había encargado su hermana y, según se giraba, un motorista golpeó su brazo con el manillar, fracturándose un dedo de su mano.


"-Si no me hubiera detenido a comprar la revista habría pasado antes que la moto" me decía.

"-Bueno, por lo que cuentas parece que no sólo ha sido esa revista, llevas todo el día corriendo para llegar a los sitios. Quizás todo ha pasado así porque sí; quizás si hubieras empezado el día "a tiempo" habrías ido por delante lo justo para que tuvieras ahora más que ese hueso roto... quizás ese "retraso" te ha salvado de algo peor"


Reflexiones en la guardia.

Que paséis buen día

jueves, 8 de marzo de 2012

Zamarra

Eleuterio lleva varios años de su vida sin saber que está enfermo. Apariencia de obeso con multitud de achaques, una de esas personas que les cuesta decirte una frase de tirón porque se ahoga con cada sílaba que pronuncia, color de piel blanco-azulado y labios morados.


Aparentemente su vida es normal (según él), pero desde hace unos días se encuentra más cansado de lo normal:


"-Antes salía a tomarme el vino de antes de comer y ahora me canso al llegar al bar"- me dice.


"¿Y está muy lejos el bar?"


"-Debajo de mi casa. Vivo en un primero"




Los datos analíticos muestran que vive con menos oxígeno que los peces del mar, pero sin embargo impresiona bastante "sano"; bromea conmigo mientras me cuenta todas sus cosas:


"-Yo lo que hecho de menos es decirle cosas bonitas a las "zamarras" cuaando pasan por la calle, ya no me hacen caso...pero por lo demás no me quejo"




Las enfermedades cuando se cronifican crean un estado "adaptativo" en muchas personas que hacen que con menos recursos se pueda vivir, a veces sobrevivir. Es el caso de Eleutrio, sus pulmones poco a poco han ido rindiendo peor, pero a su vez su cuerpo ha ido pidiendo menos. Sus reservas son justas, pero al menos por un tiempo va a tener fuelle para decirle a las chicas "¡¡¡Ay Zamarra!!!"




Que tengáis buen día, yo hoy vivo en el Hospital

lunes, 20 de febrero de 2012

Hipocondriaco


Los males de la gente pueden llegar a ser los nuestros. ¿Cuántas veces nos "duele" algo sólo con ver a otra persona sufrir? Y viceversa, ¿cuántas veces reímos sólo con ver a alguien hacerlo? La acción tiende a la imagen, como diría algún filósofo.
Lo maravilloso de la Medicina es sentir que puedes conseguir que alguien mejore y poder curarlo de su dolencia. Estudiar duro día a día te convierte en un profesional más eficiente y eso tiene una repercusión positiva en la gente que más te necesita en esos momentos.
A nivel personal a veces no es bueno... la hipocondría es un mal endémico dentro de la Sanidad, y saber mucho de algo puede llegar a hacernos pensar que tenemos exactamente lo que estudiamos. Recuerdo durante la carrera que para describir a la gente con trastorno obsesivo-compulsivo leía que son personas que pueden caminar por la calle buscando pisar solo un color de baldosas, necesitan volver sobre sus pasos para asegurarse de que han cerrado la puerta de la casa o deben ordenar las cosas de una determinana forma para liberar su ansiedad... "jolines" pensaba, visto así todos somos un poco obsesivos, al menos yo sí.
Aunque esos son "males menores", el saber de algo puede hacer que sientas tener cualquier enfermedad por rara que sea: un dolor de cabeza puede hacerte pensar en nada bueno, un "asterisco" en una analítica puede llevarte a consultar mil dudas a los compañeros de otras especialidades, una molestia en la tripa te hace pensar en lo peor... y normalmente, si alguien viene con esas cosas, intentas tranquilizarle y le haces entender que la hipocondría no es buena. Ironías de este mundo tan fascinante...